domingo, 30 de octubre de 2011

divisibilidad de la carga eléctrica

Fueron los experimentos de Faraday sobre la electrólisis, realizados hacia 1830, los que

Sugirieron que los átomos no eran tan simples e indivisibles como Dalton supuso. El hecho de que la corriente eléctrica produjera un cambio químico indicaba la existencia de una relación entre electricidad y materia, o en otras palabras, que los átomos debían poseer una estructura de naturaleza eléctrica. Pero, ¿en qué consistía la electricidad? ¿Por qué, aunque sus propiedades eran conocidas, la electricidad seguía considerándose, como desde el principio, un fluido misterioso?

La clasificación periódica de los elementos, conocida años más tarde, también apuntaba a la complejidad del átomo. En efecto, si, según Dalton, la propiedad más importante del átomo era su peso, los elementos de peso atómico parecido (que ocupan posiciones contiguas en la clasificación) debían tener propiedades semejantes. ¿Cómo se explicaba entonces que después de cada halógeno (fuertemente oxidante) viniera un gas noble (totalmente inerte) y que siguiera un metal alcalino (muy reductor)? Esta repetición periódica de las propiedades de los elementos podía tener explicación en función de un modelo de átomo no simple, cuya estructura fuera la que se repitiese.

Hasta los últimos años del siglo XIX no se comprobó que el átomo era divisible y poseía, además, naturaleza eléctrica. Tales conclusiones llegaron de un lugar inesperado: del estudio de las descargas eléctricas en los tubos de vacío.

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